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Historia del conflicto Palestina- Israel




Historia del conflicto Palestina - Israel

El conflicto entre palestinos e israelíes es uno de los más largos y sangrientos de Medio Oriente. Su origen se remonta al siglo XX, cuando el movimiento sionista buscaba establecer un Estado judío en la región de Palestina, considerada sagrada para musulmanes, judíos y cristianos. A lo largo de las décadas, se han sucedido guerras, atentados, negociaciones y protestas que han dejado miles de muertos, heridos y desplazados, sin que se vislumbre una solución pacífica y duradera.

1917-1948: El fin del imperio otomano y el mandato británico

Después de la Primera Guerra Mundial, el imperio otomano se desmoronó y se puso fin a 13 siglos de dominio musulmán sobre Palestina. El territorio fue ocupado por Gran Bretaña, que lo administró en virtud del mandato de la Sociedad de Naciones (germen de la actual ONU). La potencia europea manifestó en la Declaración Balfour su deseo de favorecer allí la creación de un “hogar nacional para el pueblo judío”, lo que provocó el recelo de la población árabe de Palestina.

Durante el mandato británico, el retorno de los judíos a su tierra ancestral promovido por el movimiento sionista tomó un gran impulso. Si en 1922 había 84.000 judíos en Palestina, en 1931 eran ya 175.000, el 20 por ciento de la población. Su incremento fue proporcional al descontento árabe y en 1936 estalló la revuelta general de los musulmanes de Palestina que exigían su independencia y el fin de la inmigración judía. En esta revuelta, que duró tres años, murieron 500 judíos y 150 británicos, mientras que una décima parte de los hombres palestinos perecieron, fueron heridos o se exiliaron.

Tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, aumentó la presión por establecer un Estado judío. El plan original contemplaba la partición del territorio controlado por la potencia europea entre judíos y palestinos. Sin embargo, los británicos mantuvieron su oposición, lo que provocó una escalada de violencia. El 22 de julio de 1946, el grupo paramilitar Irgún atentó contra la Comandancia Militar del Mandato británico en el Hotel Rey David matando a 92 personas.

Tras la renuncia británica a su mandato, el 14 de mayo de 1948 Israel hizo efectiva la resolución de la ONU que establecía la creación de dos estados, uno judío (con el 55 por ciento del territorio) y otro árabe. El mismo día, el líder sionista David Ben Gurión proclamó la independencia del Estado de Israel.

1948-1967: La primera guerra árabe-israelí y el conflicto de Suez

La proclamación del Estado de Israel fue rechazada por los países árabes vecinos, que declararon la guerra al nuevo país. Egipto, Jordania, Siria, Irak y Líbano invadieron Israel con el objetivo de anular su existencia. Sin embargo, los israelíes lograron resistir y ampliar su territorio en un 50 por ciento más respecto al plan original. La guerra terminó con varios acuerdos de armisticio en 1949, pero no con un tratado de paz definitivo. Se estima que unos 6.000 israelíes y 15.000 árabes murieron en el conflicto. Además, unos 700.000 palestinos huyeron o fueron expulsados de sus hogares y se convirtieron en refugiados

En 1956 se produjo una nueva guerra entre Israel y Egipto, conocida como la crisis o conflicto de Suez. El detonante fue la nacionalización del canal de Suez por parte del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, que afectaba a los intereses de Francia y Reino Unido, aliados de Israel. El ejército israelí invadió la península del Sinaí y llegó hasta el canal, pero tuvo que retirarse bajo la presión internacional, especialmente de Estados Unidos y la Unión Soviética. La guerra duró solo una semana, pero dejó unos 1.650 muertos egipcios y 231 israelíes.

1967-1973: La guerra de los Seis Días y la guerra del Yom Kipur

En 1967 se desató una nueva guerra entre Israel y sus vecinos árabes, conocida como la guerra de los Seis Días por su corta duración. El conflicto comenzó el 5 de junio, cuando Israel lanzó un ataque preventivo contra Egipto, al que se sumaron Siria y Jordania. En solo seis días, Israel ocupó el Sinaí egipcio, los Altos del Golán sirios, la Franja de Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este. Esta victoria supuso un gran cambio en el mapa de Oriente Próximo, ya que Israel triplicó su superficie y se hizo con el control de lugares sagrados para el judaísmo, el islam y el cristianismo. La guerra causó unos 20.000 muertos árabes y 800 israelíes. Además, unos 300.000 palestinos se sumaron a los refugiados de 1948.

En 1973 se produjo otra guerra entre Israel y Egipto y Siria, conocida como la guerra del Yom Kipur o del Ramadán por coincidir con las festividades religiosas judía y musulmana. El 6 de octubre, día del Yom Kipur, Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel para recuperar los territorios perdidos en 1967. A pesar del inicial avance árabe, Israel logró reaccionar y repeler la ofensiva con el apoyo de Estados Unidos. La guerra terminó con un alto el fuego negociado por Estados Unidos y la Unión Soviética el 25 de octubre. El saldo fue de unos 18.000 muertos árabes y 2.800 israelíes.



1977-1993: Los acuerdos de Camp David y los primeros pasos hacia la paz

En 1977 se produjo un hecho histórico en las relaciones entre Israel y Egipto: la visita del presidente egipcio Anwar el-Sadat a Jerusalén, donde pronunció un discurso ante el parlamento israelí en el que ofrecía la paz a cambio de la devolución del Sinaí. Al año siguiente, Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin firmaron los acuerdos de Camp David, bajo el auspicio del presidente estadounidense Jimmy Carter. Estos acuerdos suponían el reconocimiento mutuo entre ambos países y el compromiso de Israel de retirarse del Sinaí a cambio de garantías de seguridad. Por este logro, Sadat y Begin recibieron el Premio Nobel de la Paz en 1978. Sin embargo, Sadat fue asesinado por extremistas islámicos en 1981.

En 1982, Israel invadió el Líbano con el objetivo de expulsar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por Yaser Arafat, que tenía su base en ese país. La operación militar provocó miles de muertos civiles y la masacre de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila por parte de milicias cristianas libanesas aliadas con Israel. La OLP tuvo que abandonar el Líbano y trasladarse a Túnez.

En 1987 estalló la primera Intifada o levantamiento popular palestino contra la ocupación israelí en Gaza y Cisjordania. Los palestinos recurrieron a métodos como las huelgas, las manifestaciones, las barricadas o el lanzamiento de piedras contra los soldados israelíes. Estos respondieron con una política de “mano dura” que causó miles de muertos y heridos entre los palestinos.

En 1991 se celebró la Conferencia de Paz de Madrid, auspiciada por Estados Unidos y la Unión Soviética, que reunió por primera vez a representantes de Israel, Siria, Líbano, Jordania y Palestina para buscar una solución al conflicto. Esta conferencia abrió el camino para las negociaciones bilaterales entre Israel y sus vecinos árabes.

En 1993 se produjo un avance histórico en el proceso de paz: los Acuerdos de Oslo, firmados en Washington por el primer ministro israelí Isaac Rabin y el líder palestino Yaser Arafat, bajo el auspicio del presidente estadounidense Bill Clinton. Estos acuerdos establecían el reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP, así como la creación de una Autoridad Nacional Palestina (ANP) con autonomía limitada en Gaza y Cisjordania. Además, se preveía una retirada gradual de las tropas israelíes y una negociación sobre los asuntos pendientes: Jerusalén, los refugiados, las colonias y las fronteras. Rabin y Arafat recibieron el Premio Nobel de la Paz en 1994 junto con el ministro israelí Simón Peres.

1994-2000: El asesinato de Rabin y el fracaso de Camp David II

En 1994 se firmó el Tratado de Paz entre Israel y Jordania, que ponía fin al estado de guerra entre ambos países desde 1948. El tratado establecía el reconocimiento mutuo, la normalización de las relaciones diplomáticas, la cooperación económica y la delimitación de las fronteras.

En 1995 se firmó el Acuerdo Interino o Oslo II, que ampliaba las competencias y el territorio de la ANP, dividiendo Cisjordania en tres zonas: A (bajo control palestino), B (bajo control palestino civil y militar israelí) y C (bajo control israelí). El acuerdo también fijaba un plazo de cinco años para alcanzar una solución definitiva al conflicto.

Sin embargo, el proceso de paz sufrió un duro golpe el 4 de noviembre de 1995, cuando el primer ministro israelí Isaac Rabin fue asesinado por un extremista judío opuesto a los acuerdos con los palestinos. Su sucesor, Simón Peres, intentó continuar con las negociaciones, pero perdió las elecciones de 1996 frente al líder del Likud, Benjamín Netanyahu, que adoptó una postura más dura con respecto a los palestinos.

En 1997 se firmó el Acuerdo de Hebrón, que suponía la retirada parcial de las tropas israelíes de esta ciudad cisjordana, donde se encuentra el lugar sagrado compartido por judíos y musulmanes: la Tumba de los Patriarcas o Mezquita de Ibrahim.

En 1998 se firmó el Memorándum de Wye River, que establecía una nueva retirada israelí de Cisjordania a cambio de medidas de seguridad por parte de la ANP. Sin embargo, el acuerdo no se cumplió plenamente debido a la oposición interna tanto en Israel como en Palestina.

En 1999 se celebraron nuevas elecciones en Israel, que dieron la victoria al líder laborista Ehud Barak, que prometió reactivar el proceso de paz. En septiembre de 2000, Barak y Arafat se reunieron en Camp David, bajo el auspicio del presidente estadounidense Bill Clinton, para intentar alcanzar un acuerdo definitivo. Sin embargo, las negociaciones fracasaron por la falta de consenso sobre los temas más espinosos: Jerusalén, los refugiados y las colonias.

2000-2008: La segunda Intifada y la Hoja de Ruta

El 28 de septiembre de 2000, el líder del Likud Ariel Sharon realizó una visita provocadora a la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo en Jerusalén Este, acompañado por cientos de policías. Este gesto desató la ira de los palestinos, que iniciaron una nueva oleada de protestas y violencia conocida como la segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa. A diferencia de la primera Intifada, esta vez los palestinos recurrieron a métodos más violentos como los atentados suicidas contra civiles israelíes. Israel respondió con operaciones militares y represivas que causaron miles de muertos y heridos entre los palestinos.

En 2002, Israel inició la construcción de un muro o valla de separación en Cisjordania con el objetivo declarado de prevenir los ataques terroristas. Sin embargo, el trazado del muro no seguía la Línea Verde (frontera establecida tras la guerra de 1967), sino que se adentraba en territorio palestino, anexionando ilegalmente tierras y recursos y aislando a miles de palestinos. El muro fue condenado por la comunidad internacional y declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en 2004.

En 2003 se lanzó la Hoja de Ruta para la paz, una iniciativa impulsada por el Cuarteto para Oriente Próximo (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y ONU), que proponía una serie de pasos para lograr la solución de dos estados: Israel y Palestina. La Hoja de Ruta exigía a los palestinos el fin del terrorismo y la reforma de sus instituciones, y a los israelíes el fin de la ocupación y el desmantelamiento de las colonias. Sin embargo, el plan no se llevó a cabo debido al incumplimiento de ambas partes.

En 2004 murió el líder palestino Yaser Arafat tras una larga enfermedad. Su sucesor fue Mahmud Abbas (Abu Mazen), que fue elegido presidente de la ANP en 2005. Abbas se mostró dispuesto a reanudar el diálogo.



2008-2014: Las guerras de Gaza y el estancamiento de las negociaciones

En 2008 se produjo una nueva guerra entre Israel y el movimiento islamista Hamás, que controlaba la Franja de Gaza desde 2007 tras expulsar a las fuerzas leales a la ANP. El conflicto se inició el 27 de diciembre, cuando Israel lanzó la operación Plomo Fundido, una ofensiva aérea y terrestre contra Gaza con el objetivo de detener el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás. La guerra duró 22 días y causó unos 1.400 muertos palestinos y 13 israelíes. Además, provocó graves daños en la infraestructura y la economía de Gaza, que estaba sometida a un bloqueo israelí desde 2006.

En 2009 se celebraron nuevas elecciones en Israel, que dieron la victoria al líder del Likud Benjamín Netanyahu, que formó un gobierno de coalición con partidos de derecha y ultraderecha. Netanyahu se mostró reacio a aceptar la solución de dos estados y a detener la expansión de las colonias en Cisjordania.

En 2010 se reanudaron las negociaciones directas entre Israel y la ANP, bajo el auspicio del presidente estadounidense Barack Obama. Sin embargo, el diálogo se interrumpió al cabo de un mes por la negativa de Israel a prorrogar la moratoria parcial de la construcción de colonias que había acordado previamente.

En 2011 se produjo un hecho histórico para el reconocimiento internacional de Palestina: su admisión como Estado miembro pleno de la Unesco, la agencia cultural de la ONU. Esta decisión fue apoyada por 107 países, pero rechazada por Estados Unidos e Israel, que suspendieron su financiación a la organización.

En 2012 se produjo una nueva guerra entre Israel y Hamás, conocida como la operación Pilar Defensivo. El conflicto se inició el 14 de noviembre, cuando Israel asesinó al líder militar de Hamás Ahmed Jabari en un ataque aéreo. La guerra duró ocho días y causó unos 170 muertos palestinos y seis israelíes. Además, provocó el lanzamiento de más de 1.500 cohetes desde Gaza hacia Israel y más de 1.500 ataques aéreos israelíes sobre Gaza.

En 2013 se reanudaron las negociaciones entre Israel y la ANP, bajo el auspicio del secretario de Estado estadounidense John Kerry. Sin embargo, el diálogo fracasó al cabo de nueve meses por la falta de avances en los temas clave y por las acciones unilaterales de ambas partes: la liberación de presos palestinos por parte de Israel y la solicitud de adhesión a varios tratados internacionales por parte de Palestina.

En 2014 se produjo una nueva guerra entre Israel y Hamás, conocida como la operación Margen Protector. El conflicto se inició el 8 de julio, tras el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en Cisjordania y la posterior venganza contra un joven palestino en Jerusalén Este. La guerra duró 50 días y causó unos 2.200 muertos palestinos y 73 israelíes. Además, provocó el desplazamiento de medio millón de personas en Gaza y el deterioro de su situación humanitaria.

2015-2020: La ola de violencia y los acuerdos con los países árabes

En 2015 se inició una nueva ola de violencia entre palestinos e israelíes, conocida como la Intifada de los Cuchillos o la Intifada Solitaria. Se trató de una serie de ataques individuales o espontáneos con armas blancas, vehículos o armas de fuego por parte de palestinos contra civiles o militares israelíes. Estos ataques fueron motivados por el descontento con la ocupación israelí, el estancamiento del proceso de paz, el aumento de las restricciones al acceso a los lugares sagrados en Jerusalén y la incitación de algunos líderes políticos y religiosos. Israel respondió con medidas de seguridad y represión que causaron cientos de muertos y heridos entre los palestinos.

En 2016 se produjo un hecho histórico para el reconocimiento internacional de Palestina: su admisión como Estado observador no miembro de la Corte Penal Internacional (CPI), el órgano encargado de juzgar los crímenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio. Esta decisión permitió a Palestina presentar denuncias contra Israel por sus acciones en los territorios ocupados.

En 2017 se celebró el centenario de la Declaración Balfour, el documento que expresaba el apoyo británico a la creación de un hogar nacional judío en Palestina. Este aniversario fue conmemorado por Israel como un hito histórico, pero rechazado por Palestina como una injusticia histórica.

En 2018 se produjo un hecho histórico para el reconocimiento internacional de Jerusalén como capital de Israel: el traslado de la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén, siguiendo la decisión del presidente estadounidense Donald Trump. Esta decisión fue celebrada por Israel como un acto de soberanía, pero condenada por Palestina y la mayoría de la comunidad internacional como una violación del derecho internacional y una amenaza para la paz.

En 2019 se celebraron dos elecciones generales en Israel, en abril y septiembre, que no dieron una mayoría clara a ningún partido ni bloque político. El primer ministro Benjamín Netanyahu, acusado de corrupción, no logró formar gobierno y tuvo que enfrentarse a su principal rival, el líder del partido Azul y Blanco Benny Gantz, un exgeneral moderado.

En 2020 se produjo un hecho histórico para las relaciones entre Israel y los países árabes: los acuerdos de Abraham, que suponían el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y cuatro países árabes: Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Estos acuerdos fueron impulsados por Estados Unidos y supusieron un cambio en la política árabe hacia Israel, que dejaba de condicionar el reconocimiento a la solución del conflicto palestino-israelí. Los acuerdos fueron aplaudidos por Israel y Estados Unidos como un avance para la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, pero criticados por Palestina y otros países árabes como una traición a la causa palestina.

2021: La escalada de violencia y el cambio de gobierno en Israel

En 2021 se produjo una nueva escalada de violencia entre Israel y Hamás, conocida como la operación Guardián de los Muros. El conflicto se inició el 10 de mayo, tras semanas de tensiones por las restricciones al acceso a la Explanada de las Mezquitas durante el Ramadán, las amenazas de desalojo forzoso de familias palestinas en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este y las protestas contra la marcha de banderas organizada por grupos ultranacionalistas judíos. La guerra duró 11 días y causó unos 250 muertos palestinos y 13 israelíes. Además, provocó el lanzamiento de más de 4.000 cohetes desde Gaza hacia Israel y más de 1.000 ataques aéreos israelíes sobre Gaza.

En junio se produjo un hecho histórico para la política interna de Israel: el fin del mandato de Benjamín Netanyahu, que llevaba 12 años consecutivos como primer ministro. Su sucesor fue Naftali Bennett, líder del partido Yamina, que formó un gobierno de coalición con partidos de izquierda, centro, derecha e incluso un partido árabe. Este gobierno heterogéneo se propuso poner fin a la parálisis política del país y recuperar la confianza de los ciudadanos.



Situación 2023

La situación actual del conflicto palestina israel 2023 es de gran tensión y violencia, tras la guerra que estalló el 7 de octubre entre Israel y el movimiento islamista Hamás, que controla la Franja de Gaza. Esta es la última de una serie de guerras que se han sucedido desde la creación del Estado de Israel en 1948, y que han dejado miles de muertos, heridos y desplazados, sin que se haya logrado una solución pacífica y duradera.

Según las últimas informaciones, el número de víctimas mortales asciende a 350 israelíes y 313 palestinos, mientras que los heridos superan los 2.000 en ambos bandos. Además, se han lanzado más de 4.000 cohetes desde Gaza hacia Israel y más de 1.000 ataques aéreos israelíes sobre Gaza. El conflicto ha provocado el desplazamiento de miles de personas en Gaza y el deterioro de su situación humanitaria, así como el pánico y el caos en las ciudades israelíes.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha declarado que el país está “en guerra” y ha prometido seguir atacando a Hamás hasta restaurar la seguridad y la tranquilidad. Por su parte, el líder de Hamás, Ismail Haniya, ha afirmado que el movimiento islamista está dispuesto a resistir hasta el final y ha pedido el apoyo de los países árabes y musulmanes.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada de violencia y ha llamado al cese inmediato de las hostilidades. El Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido varias veces para tratar de adoptar una declaración conjunta que condene la violencia y pida un alto el fuego, pero se ha encontrado con la oposición de Estados Unidos, aliado de Israel. El presidente estadounidense, Joe Biden, ha reiterado su apoyo al derecho de Israel a defenderse, pero también ha instado a una reducción de las tensiones y a una solución negociada.

La guerra actual se ha desencadenado tras semanas de tensiones por las restricciones al acceso a la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo en Jerusalén Este, las amenazas de desalojo forzoso de familias palestinas en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este y las protestas contra la marcha de banderas organizada por grupos ultranacionalistas judíos. Estos hechos han avivado el resentimiento y la frustración de los palestinos, que llevan décadas bajo la ocupación israelí y sin ver cumplido su derecho a tener un Estado propio e independiente.

El conflicto palestino-israelí es uno de los más complejos y enquistados del mundo, con raíces históricas, religiosas, políticas y territoriales. Su solución requiere de la voluntad política y el compromiso de ambas partes, así como del apoyo y la mediación de la comunidad internacional. Sin embargo, hasta ahora no se ha logrado un acuerdo definitivo que ponga fin al ciclo de violencia y garantice la paz y la seguridad para ambos pueblos.


Autor: Yazir Mendoza

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